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Nuestro futuro depende de la inversión en Educación
Luis A. Pagani
Presidente de AEA
Artículo publicado en "Clarín"
8 de septiembre de 2005
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Hace un mes, la Asociación Empresaria Argentina dio a conocer
el documento "Una Agenda Empresaria para la Inversión y el Crecimiento
Sostenido", por medio del cual los empresarios integrantes de
la Asociación expresamos nuestra visión sobre las políticas públicas
más propicias para el crecimiento económico y el desarrollo social
de la Argentina. Uno de los puntos fundamentales señalados en
dicho documento es la necesidad de "volver a establecer a la Educación
como una opción estratégica, para lo cual hay que asignar suficientes
recursos al sistema educativo, como así también fomentar y evaluar
sistemáticamente su calidad."
En línea con esta posición, la AEA ha manifestado públicamente
su más decidido apoyo al proyecto de Ley de Financiamiento Educativo
impulsado por el Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología,
Lic. Daniel Filmus.
La Educación Pública es fundamental para el modelo de país socialmente
integrado, con fuerte movilidad social, y al mismo tiempo tecnificado
y competitivo que propone la AEA en su "Agenda". La educación
es la base de la igualdad de oportunidades en una sociedad pluralista,
abierta y democrática, y al mismo tiempo, es la fuente última
de nuestra competitividad como país. AEA considera que la construcción
del capital humano de la Nación es la tarea central del desarrollo
económico y social, en la economía mundial del conocimiento que
ya estamos viviendo hoy.
En este sentido, el futuro de la actividad productiva en nuestro
país, y consiguientemente los niveles de productividad, riqueza
y bienestar que podamos alcanzar, dependerán crucialmente de la
inversión en educación que realicemos en los próximos años.
La Ley de Financiamiento Educativo que propone el Ministerio
de Educación, Ciencia y Tecnología, establece como Política de
Estado la prioridad de la Educación en la asignación de los recursos
públicos nacionales y provinciales, elevando al 6% del PBI la
inversión educativa consolidada de la Nación y las Provincias.
La Asociación Empresaria Argentina considera que un aumento significativo
de la inversión en Educación, tal como el propuesto en este proyecto
de ley, es una condición necesaria para mejorar de manera sustantiva
el nivel educativo de la Argentina, objetivo central de una estrategia-país
orientada al desarrollo social y económico, como la que sostiene
AEA.
Por esta razón, y sumándonos al decidido apoyo que ha merecido
esta iniciativa por parte de amplios sectores de la sociedad,
instamos a los gobiernos provinciales a que apoyen el Proyecto,
y a los legisladores nacionales a que lo traten y aprueben durante
este período legislativo.
A 120 años de haberse sancionado la Ley 1.420 de educación gratuita,
laica y obligatoria, que encarnó los ideales de la Generación
del Ochenta, y sentó las bases para el destacado nivel educativo
alcanzado por la Argentina a comienzos del siglo XX, el Congreso
Nacional tiene ante sí la oportunidad histórica de marcar un nuevo
hito, estableciendo un compromiso cierto que asegure el financiamiento
de la inversión en educación requerido para cumplir con metas
de prioridad y relevancia indiscutida.
En esta iniciativa, el apoyo de los gobiernos provinciales es
decisivo, ya que sobre ellos recaerá el mayor esfuerzo económico,
y tendrán la responsabilidad de ejecutar la mayor parte del aumento
presupuestario que se propone, aceptando para ello la afectación
de fondos coparticipados. Esta asignación específica y automática
de fondos de la Coparticipación convierte a este proyecto en un
compromiso serio, que supera la mera retórica, y lo dota de robustez
para evitar el incumplimiento de las metas presupuestarias.
Como contraparte, el compromiso de la Nación de elevar de 22%
a 40% su participación en el presupuesto educativo agregado, contribuirá
a integrar territorialmente el sistema educativo, compensando
las desigualdades de recursos de las provincias. La acción compensadora
del Estado Nacional es necesaria para promover una efectiva igualdad
de oportunidades en todo el territorio argentino, y afianzar la
unidad del sistema educativo, como elemento cohesivo de un federalismo
a la vez eficaz y solidario.
En cuanto a la equidad social, la educación pública tiene un
rol decisivo como potente instrumento de integración social, como
lo demostró la experiencia argentina de la primera mitad del siglo
XX. No fueron casuales la alta movilidad social y la fuerte participación
de la clase media que caracterizaron a la Argentina vis a vis
sus vecinos de Latinoamérica, sino consecuencias últimas del proyecto
educativo de la generación del 80. En este sentido, la reciente
recuperación económica luego de la profunda crisis que padecimos,
y el amplio consenso social alcanzado en torno a la prioridad
de la Educación, representan una nueva oportunidad de retomar
aquel sendero.
Esto es hoy más necesario que nunca, debido a los graves problemas
sociales que padecemos. Para terminar con el flagelo de la pobreza
masiva, y todos los males sociales concomitantes que aquejan a
nuestro país, es necesaria una estrategia exitosa de desarrollo
económico sostenido, que genere trabajo por medio de la inversión
productiva. Como parte central de esta estrategia, debemos integrar
a los más pobres al sector formal de la economía, que es el que
paga las mejores remuneraciones. Pero las empresas formales requieren
crecientes niveles educativos y de capacitación, para lo cual
es necesaria una política educativa específicamente orientada
a garantizar a todos los habitantes la posibilidad de alcanzar
estos estándares.
Por una parte, hay que fortalecer la capacitación y la educación
específica para el trabajo por medio de la educación técnica,
y articulando el ámbito de las escuelas con el de las empresas.
La Asociación Empresaria Argentina ha desarrollado un programa
específico en este sentido, pero es mucho más lo que debería hacerse,
siguiendo ejemplos exitosos de otros países en los que la vinculación
entre escuelas y empresas es parte integral del sistema educativo.
Por otra parte, el sector formal requiere, cada vez más, trabajadores
con "competencias horizontales" tales como iniciativa, capacidad
de aprendizaje, de expresión y comunicación, de trabajo en equipo,
y fundamentalmente una ética personal del esfuerzo y la responsabilidad.
Estas capacidades se ejercitan desde la primera infancia en distintas
esferas de formación, y principalmente en el sistema educativo
formal. Por esto es que debemos aspirar a que todos los niños
las obtengan, en particular aquellos que hoy se encuentran en
situación de mayor vulnerabilidad, y así puedan romper el círculo
vicioso trans-generacional de la pobreza. Para ello, debemos garantizar
la inclusión de todos los niños en un sistema educativo de calidad.
Las metas planteadas por el proyecto de Ley de Financiamiento
Educativo, tales como alcanzar en 2010 un 100% de niños de 5 años
en jardín de infantes, garantizar 10 años de escolaridad obligatoria,
avanzar en la universalización del nivel medio, la extensión de
la doble jornada entre los niños más pobres, la jerarquización
y profesionalización de la carrera docente, la enseñanza universal
de un segundo idioma, la difusión de la informática, y el equipamiento
de las escuelas técnicas, son objetivos totalmente alineados en
este sentido, cuya necesidad, oportunidad y contribución al desarrollo
social y económico de nuestro país son indiscutibles.
Los argentinos podemos y debemos aspirar a cumplir estas metas
en el 2010. Para ello, todos los sectores debemos asumir el protagonismo
y la corresponsabilidad con este proyecto, permitiéndonos el debate,
aportando diferentes puntos de vista, y monitoreando que los compromisos
establecidos para cada jurisdicción se hagan realidad.
Por su parte, nuestros legisladores tienen ahora la responsabilidad
principal de dar el primer paso en este camino, convirtiendo en
Ley el proyecto propuesto por el Ministerio de Educación, Ciencia
y Tecnología.
Es una oportunidad histórica para dar una respuesta concreta
y material a la demanda social por mejor Educación, comprometiendo
por igual a las Provincias y a la Nación en una verdadera Política
de Estado de Financiamiento Educativo. Luis A. Pagani Presidente
Asociación Empresaria Argentina - AEA
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