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Jaime Campos: "No teniamos ningun futuro de desarrollo con el regimen populista anterior"

El presidente de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) dice que con el Gobierno, a diferencia del que lo antecedió, se puede avanzar en la agenda de productividad

Jaime Campos repite una y otra vez que ahora hay un régimen político y económico con el que se puede avanzar como país. El contraste con el gobierno anterior se hace evidente enseguida, al menos en la opinión de quien es presidente de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) . "Antes no teníamos ningún futuro de crecimiento y desarrollo con el régimen populista", sostuvo.

El directivo consideró que hoy, además de existir respeto por la división de poderes, hay un Estado eficaz y bien administrado. En lo que respecta a la economía, dijo que se está moviendo en forma gradual. "Por supuesto que espero que la inflación siga bajando; pero creo que el Gobierno va en el camino correcto", enfatiza. "Antes no había certezas sobre las variables económicas y ahora sí las hay", agregó.

En diálogo con LA NACION, Campos destacó que hoy se puede avanzar en una agenda de productividad, en la que se trabaja sobre cómo bajar la presión tributaria, cómo disminuir los costos logísticos o cómo conseguir financiamiento más barato. Con el anterior gobierno, afirmó, sólo se podía abordar una agenda de institucionalidad, que era justamente lo que faltaba.

-¿Cómo ve la economía en la actualidad?

-Lo que vemos es que la economía se está moviendo, de forma gradual, no hay todavía un crecimiento fuerte. Pero más importante que eso es que lo que ha pasado en la Argentina es que hemos optado por un régimen político y económico que no es el régimen populista del gobierno anterior. Antes no teníamos ningún futuro de crecimiento y desarrollo con el régimen populista. Eso es central. Hay muchos temas para analizar, pero hoy se permite que haya un respeto a la división de poderes y que se tenga un Estado realmente eficaz y bien administrado, que no mienta con las estadísticas. Eso es más importante que las políticas económicas específicas.

 

-¿Qué es lo que piden los empresarios hoy?

-Piden certezas de que no se va a volver a un régimen populista. Porque, reitero una y otra vez, lo realmente importante que está pasando ahora es que se ingresó en un régimen político diferente al anterior, en el que puede haber discrepancias, pero siempre en un ambiente republicano. Por eso, si me pregunta qué es lo que piden los empresarios, repito: no volver al régimen populista.

 

-¿Qué perspectivas económicas observa?

-Creo que de a poco se va a mejorar, porque se están sentando las bases para el crecimiento. Por ejemplo, se están tomando medidas para que haya energía. Antes no había certeza sobre las variables económicas y ahora sí se la tiene. Después, no se podía hacer un plan de obra pública serio porque el sector público estaba totalmente desfinanciado, mientras que el nuevo gobierno logró un Estado con más capacidad de financiamiento. Y esto, de nuevo, da mucha estabilidad.

 

-¿Le preocupa la inflación elevada, que todavía subsiste?

-Por supuesto, esperamos que la inflación siga bajando. Estamos absolutamente convencidos de que la inflación debe seguir bajando, porque es un enemigo total de la actividad económica y de la gente más pobre del país. Hay que trabajar seriamente para corregirla. Yo creo que el Gobierno va en el camino correcto. Creo que la política razonable es una política gradualista, como la que se está llevando a cabo en estos momentos.

 

-¿Cree que hay interés de los inversores extranjeros para invertir en la Argentina?

-En este punto hay que hacer una distinción fundamental. Hay inversiones que están muy vinculadas con los marcos regulatorios, por ejemplo, en el tema de la energía. Las decisiones que se han tomado en ese sector empiezan a sentar las bases para que lleguen inversiones muy importantes, y prueba de ello son las que ya se hicieron en energías renovables. Después, vienen las inversiones que están asociadas al crecimiento. Hay sectores que están esperando que la demanda interna crezca para desembolsar sus inversiones. Pero, en definitiva, yo veo que hay un mucho mejor clima de inversión que el que había con el gobierno anterior. Obviamente que aún queda mucho por hacer; eso no lo podemos negar, pero lo que se ve es mayor optimismo y mayor confianza.

 

-¿Cuál es hoy la agenda de los empresarios?

-Hoy podemos decir que es más una agenda de productividad. Es decir, una agenda en la que trabajamos sobre cómo hacemos para bajar la presión tributaria, cómo disminuimos los costos logísticos o cómo conseguimos financiamiento más barato. Pero lo bueno es que esta agenda de productividad la hemos podido trabajar de una vez por todas el año pasado y este año, ya que era imposible abordarla con el anterior gobierno. Lo que sucedió en el pasado es que hubo que avanzar en una agenda de institucionalidad, porque no la había. Ahora, que ya se ha recobrado la institucionalidad se puede avanzar en una agenda de productividad.

 

-¿Cuál es el rol de los empresarios en este contexto?

-El primer rol del empresario es hacer a sus empresas cada vez más competitivas, que ganen mercados, tanto dentro del país como en el plano internacional, y generen empleo. Pero, por otro lado, también hay un rol público, que tiene que ver con subrayar algunas visiones que el empresario tiene respecto de cómo cree que debe avanzarse en la sociedad. Como AEA, lo que enfatizamos es el cambio del régimen político. Insisto, y lo haré todas las veces que sea necesario: este régimen nuevo respeta ciertas cuestiones fundamentales que antes no se respetaban.

 

-Ahora, ¿el empresariado no tuvo un rol bastante pasivo durante el gobierno anterior?

-Lo que yo puedo decir es que en términos de AEA la pasamos difícil. No fueron tiempos fáciles para la asociación. En 2010, por ejemplo, el gobierno anterior intentó cerrar directamente AEA y buscó por todos los medios que los empresarios abandonaran la asociación. ¿Se podría haber hecho más? Siempre es un tema opinable. Pero nosotros como asociación le planteamos algunos temas al gobierno anterior, que generaban su rechazo y que nos causaron los problemas que acabo de describir.

 

-¿Cómo solucionaría el tema de la presión fiscal, que es otro de los grandes problemas del país?

-Tenemos que trabajar con el Gobierno y ver cómo podemos ir reduciéndola gradualmente, empezando por los impuestos más distorsivos. Creo que con un plan gradual se puede ir hacia adelante. Hay que dar una línea que muestre que esa es la dirección correcta. Por supuesto que no se puede hacer todo de un día para el otro y desfinanciar al Estado; pero de a poco se puede ir acomodando.

 

-¿Lo preocupa el tema de los despidos?

-Nosotros siempre hemos dicho que del lado empresario hacemos todos los esfuerzos posibles para no despedir. Ningún empresario despide si no es por una situación realmente límite. Segundo, hay algunos sectores que están más en una actitud de tomar gente. Me parece que es muy importante mantener un diálogo muy fuerte con el sindicalismo, hay que buscar formas para mantener el empleo entre todos. Un ejemplo es el acuerdo que se hizo con los petroleros para la explotación de Vaca Muerta. Se pueden buscar formas de proteger el empleo, que es lo que nos interesa a todos

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